Programa de Difusión y Practicas de la Importancia de las Ciencias y Saberes Ancestrales

Las Ciencia y Saberes Ancestrales son de profunda importancia, demostrándonos que nuestros ancestros poseían profundos y ricos conocimientos en áreas como astronomía, medicina, agricultura, arte, cultura, etc.

Estos conocimientos guardan profunda sabiduría que permitirían en la actualidad encontrar bienestar a la humanidad y su relación espiritual con el medio ambiente. Es por esto que se invita a la comunidad a conocer, practicar y replicar esta sabiduría en busca de una sanación colectiva.

Las Ciencias Ancestrales son tanta sabiduría que equivale a un libro infinito con páginas milenarias, iconografías coloridas y sonoras que recogen los pensamientos y los conocimientos colectivos que desde siempre han ayudado y siempre buscan construir, fortalecer y proteger  a la humanidad y la madre tierra con todo lo que ella representa.

En la actualidad se siente la necesidad eminente de retomar los pensamientos y conocimientos ancestrales en nuestra vida diaria, que han sido transmitidos de generación en generación a través de la tradición oral en muchos casos. Estos saberes ancestrales son la clave para formar a las nuevas generaciones conscientes y de esta forma reivindicar a nuestros ancestros con sus conocimientos y legados. Hoy es una invitación a pensar colectivamente, a trabajar hombro a hombro, a vivir en comunidad en techo global, viviendo en armonía con nuestros hermanos y con el ecosistema; estos conocimientos generan pensamientos, conocimientos, sabiduría y paz.

 

Se entiende en la actualidad dentro de la Constitución de la República del Ecuador pueblos ancestrales al territorio ancestral, al espacio de preservación de la cultura, idioma, usos, costumbres, saberes pues es la sustancia de la identidad y autodeterminación de pueblos y nacionalidades, y a partir de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, del convenio 169 sobre Pueblos; el reconocimiento como conocimientos tradicionales en el ámbito internacional se da a través del Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992, en nuestra país, la Constitución de 1998, reconoce como conocimientos ancestrales y la Cara Magna de 2008 como conocimientos colectivos.